
Su nombre responde a la zona en la que apareció en un estado lamentable, de hecho una socia lo ha estado recuperando en su casa porque preocupaba su delgadez y su apatía. Debió haber recibido algún que otro golpe porque los primeros días escondía la cabeza y temblaba si sentía una mano cerca, como si no estuviera muy acostumbrado a las caricias. Poco a poco se fue tranquilizando y como es un perro muy joven, que no llega al año de edad, pronto comprendió que le queda toda una vida por delante. Es un cruce de perro de aguas, precioso, con unos ojos dulces que no paran de demostrar agradecimiento. Buenísimo con otros animales y juguetón, pero muy activo. Río necesitará un espacio con jardín para vivir y esperar a su familia cuando se vayan a trabajar y será el compañero ideal para cualquier persona que tenga espíritu deportista porque si hay algo que le gusta a Rio es correr y saltar feliz y contento. ADOPTA:
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